- El origami es portátil. Se puede practicar en cualquier lugar.
- El origami alivia el estrés. Puedes concentrarte en el momento presente y sentirte en paz. Es meditativo.
- El origami es económico. No se necesitan materiales caros.
- El origami es artístico. Es poesía con papel. Puedes jugar con colores, texturas y formas. Puede ser un arte escénico.
- El origami es infinito. Puedes descubrir simetría infinita y variaciones sobre los mismos temas.
- El origami te mantiene joven. Te proporciona retos para ejercitar la memoria y puedes jugar con modelos que tienen movimiento.
- El origami es satisfactorio. Puedes experimentar deleite inmediato plegando modelos creados por otros o inventando los tuyos propios.
- El origami es social. Te puedes conectar con otros seres humanos mediante la exploración dela mente y el corazón de la persona que creó un modelo, compartiendo con otras personas a quienes les apasiona el origami, y regalando los modelos que has plegado (siempre te brindarán una sonrisa a cambio)
- El origami es multicultural. Es un lenguaje en sí mismo. Puedes viajar y comunicarte con plegadores alrededor del planeta a través de la actividad de doblar el papel.
- El origami es ecológico. Puedes reciclar un trozo de papel de revista de la semana pasada o la envoltura del pan matutino. Simplemente corta un cuadrado y comienza a plegarlo.
Aquí encuentras un video con instrucciones para plegar un pájaro aleteador.
¡Adelante, pliega algo hoy y cuéntame cómo te parece!
¿Tienes más razones por las que practicar el origami? Compartelas aquí.







{ 4 comments… read them below or add one }
Origami es diversión. Cuando tenía 8-10 años -ahora tengo 42- aprendí a hacer dos figuras con papel: una caja y una rana. La caja me la enseñó una prima, estando en el consultorio que tenía mi mamá en la calle 42. Un amigo del colegio me regaló una rana de papel y con la ayuda de una de mis hermanas pude desbaratarla y reproducirla. Fue más o menos por la misma época. Empecé a hacerlas de todos los tamaños. Un día di vuelta a una de las cajas, desdoblé una de sus aletas y quedó convertida en una gorra, otro día desdoblé sus dos aletas y halé y empujé con ellas y se parecía a un fuelle. Sé que la misma caja llegó a ser otras cosas que ahora no recuerdo.
Por su parte, las ranas se convirtieron en uno de mis mejores juegos de infancia. Buscaba formas para hacer que estas ranitas saltarinas saltaran cada vez más alto y más largo. Hacía familias de ranas. Hacía carreras de ranas en el corredor de la casa y para que la competencia fuera justa todas debían tener el mismo tamaño y ser hechas con el mismo tipo de papel. Ponía nombres a estas ranas deportistas -cada una representaba con su nombre a alguien de mi familia. El premio de la ganadora era la satisfacción de ir a felicitar a quien estaba representando. También dediqué buenos ratos de mi infancia a hacer que las ranas cayeran de pié cuando saltaban o a tratar de sobrepasar grandes obstáculos de un salto. Las hice saltar desde el techo de la casa para que pareciera que volaban.
Y luego crecí… y las ranas y las cajas -que es lo único que sigo sabiendo hacer en origami- me han ayudado a hacer nuevas amistades.
Linda historia Luis G. Gracias por escribirla aquí. ¿Cómo olvidar cuando llegabas a felicitarme porque había ganado mi rana? Ese es uno de los recuerdos más claros que tengo de nuestra infancia.
Hola, muy bonita tu nueva página
Grande, la lista podria ser infinita, el origami abre muchas puertas a la imaginacion, creatividad y amistad!