En este artículo, Ronald Koh comparte sus experiencias sobre sus desafíos de salud y su proceso de recuperación a través de su poder interior y de de su pasión por el origami. En un ejemplo inspirador de fuerza interior y perseverancia.
El origami y yo
El origami ha sido una parte importante de mi vida durante tanto tiempo como recuerdo. Ha sido una historia de amor para mí, y una con la cual deseaba llenar mis años crepusculares. Entonces, un derrame cerebrovascular agudo inmovilizó la parte dominante de mi cuerpo, me consignó a una silla de ruedas y a depender de los demás. Mientras yacía en el hospital en las primeras horas sombrías, me pareció que era el final. El final de la vida como yo la había vivido. Y el final de la práctica del origami para mí.
O eso creía yo.
Como mucha gente en Singapur, me introdujeron a las formas tradicionales del origami a una edad muy temprana. Mi fascinación por el origami se encendió en la década de 1960 a través de una serie de programas de televisión de Robert Harbin . Luego tuve la suerte de cayó en mis manos el libro de Robert Harbin “Secretos de Origami”. Plegué todo lo que contiene de principio a fin. Entonces me puse en contacto con la Sociedad Británica de Origami (BOS) y el Centro de Amigos Origami de América (el precursor de OrigamiUSA), y compré más libros. A partir de aquello, no hubo vuelta atrás.
A partir del plegado de los diseños de los demás, poco a poco comencé a diseñar modelos míos.
El origami tanto arte como ciencia, con principios que podrían aplicarse a la vida cotidiana. En mi vida profesional he utilizado ejemplos de papiroflexia en charlas de motivación, para ilustrar los enfoques para resolver problemas, pensar “fuera de la caja”, fomentar el pensamiento creativo, etc.
Algunos de mis familiares y amigos me trajeron paquetes de papel de origami cuando estaba en el hospital. Al comienzo, pensé que este gesto era insensible. ¿Qué esperan que yo hiciera, con mi mano dominante fuera de servicio? Luego, en momentos más tranquilos y para evitar el aburrimiento, saqué una hoja de papel para garabatear con ella. Me las arreglé para doblar una mariposa simple usando sólo mi mano no dominante. Me di cuenta de que, ya fuera por intención o por azar, el regalo del papel de origami era un mensaje para que dejara de sentir lástima por mí mismo. Que no todo está perdido. Tenía que meterme en el estado de ánimo adecuado, y trabajar hacia la recuperación, comenzando con estos pequeños paquetes de papel de origami.
A partir de aquello, yo plegaba casi todos los momentos de tiempo libre que tenía en el hospital. Y tenía muchos momentos, en medio de las pruebas médicas, los procedimientos, las comidas, y las sesiones de fisioterapia. Pronto estaba plegando un montón de mariposas Yoshizawa y Lafosse, el corazón que late de Petty, los labios que hablan de Young Lee, pájaros aleteadores, etc. El origami se dio a conocer rápidamente y las enfermeras, los médicos, los fisioterapeutas, y los demás pacientes y sus visitantes eran los alegres destinatarios de los modelos.
Me animaron a seguir plegando, ya que existe evidencia científica de que la producción en masa y el movimiento repetitivo estimula el crecimiento de nuevas neuronas. Se me pidió que pusiera mi mano inmovilizada sobre la mesa mientras plegaba, para recordarle de manera subliminal al cerebro que esa mano tiene un papel que desempeñar en la actividad. Conforme pasó el tiempo, comencé a utilizar la mano y el brazo, como un pisapapeles conveniente.
El impulso para poder hacer papiroflexia de nuevo y recuperar mis capacidades físicas de la mejor manera posible, me llenó de tan buen estado de ánimo que hacía cada sesión de fisioterapia y la rutina diaria de ejercicios por mi cuenta y con gusto. ¡Y, por supuesto, mi dosis diaria de origami!
Me puse de pie y fuera de la silla de ruedas después de algunos meses, e independiente del bastón después de un poco más de un año. El brazo y la mano requieren de mucho más tiempo y esfuerzo, pero se están mejorando. Hoy en día -después de tres años por este camino, puedo mover mis dedos de manera independiente, y puedo agarrar y sostener objetos del tamaño de mi palma. Puedo usar el dedo medio para plegar el papel. Mediante la colocación de los dedos correctamente con mi otra mano, puedo sujetar e insertar cada unidad modular durante el montaje de los modelos modulares. Los músculos finos de los dedos y el brazo aún requieren de terapia ocupacional para mejorar la coordinación y el fortalecimiento, para que funcionen adecuadamente.
Veo la luz al final de un largo túnel y estoy convencido de que voy a salir de allí.
Ronald Koh
Visita el sitio web de Ronald Koh para conocer más sobre su trabajo creativo en origami.
Fotos cortesía de Ronald Koh.
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¿Sabes de alguien para quién el origami le haya servido como medio de recuperar su salud?








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Hola mi querida Leyla!
Tienes siempre la magia de conmoverme con tus entradas. Enciendes en mí algo esencial: ENTUSIASMO! Te estoy muy agradecida…
A pocos meses de mi primera clase de origami tuve que enfrentar un problema familiar muy grave y entré en estado shock. El origami no sólo me salvó de una depresión profunda sino que resignificó mi vida. Le dio un sentido hasta entonces desconocido. Eso sí que es SALUDABLE!
Me emociona la fortaleza de Ronald Koh y confío en que sus “dosis diarias de origami” le permitirán seguir evolucionando hasta alcanzar todo su potencial.Que así sea!
Un abrazo desde la mismísima Patagonia!
GabiOrso
Gracias Gabi. Que el origami siga siendo algo que te de entusiasmo por la vida. Para mi fue una bendición al recuperarme de una cirugía. Una vez que ya tuve algo de alientos, el origami fue algo que me ayudó a salir mentalmente del dolor y de ciertas imposibilidades físicas. Abrazos para ti también.
Hola Leyla soy Veronica vivo en Buenos Aires, Argentina quiero agradecerte esta preciosa nota.Yo personalmente considero sanador al origami no hace mucho que lo practico pero se ha hecho parte de mi vida y de mi familia. En los situaciones mas dificiles lo que me relaja, me centra, me divierte y me anima es hacer origami. Para mi es una terapia tan efectiva como economica, siempre que puedo animo a otros a practicar algo tan sencillo como magico….DONDE UN PEDAZO DE PAPEL ES UN MUNDO DE INFINITAS POSIBILIDADES!!! Gracias!!! Saludos desde Buenos Aires!!
Querida Leyla… decirte Gracias….La historia es conmovedora, un canto a la vida y a la esperanza… Gracias por compartirla con todos nosotros…
voy a socializarla a la lista de socios de origami argentina…
nunca se sabe quienes necesitan una luz de esperanza en sus vidas y es mejor que puedan tenerla
un abrazo grande… y gracias por el compromiso con la vida que le pones a todo lo que ahces
cariños y hasta siempre
meri
Leyla! Me llego al corazón y lagrimie un montón!!! sin dudas el origami es sanador! cura salud, el corazón, llena el alma de alegría y eso es motivacional!!! yo conoci al origami cuando estaba realmente muy triste y deprimida, y fue sin dudas lo que me impulso a salir de ahi! hoy pliego y pliego con mucha felicidad!!! besitos!!! y a seguir!!!
Leyla: Gracias por compartir mensajes tan llenos de esperanza para muchos de nosotros, el origami es un arte que llena el espíritu, el corazón y todo el sentir del ser humano.